La realidad manda y hay que reinventarse. No queda otra. Atrás quedaron los tiempos de bonanza, en la que la revalorización de los hogares y el boyante ciclo económico provocaban un falso sentimiento de euforia que impulsaba al consumo ostentoso, en el que se buscaba lo más nuevo, lo más moderno, lo mejor…

Son muchos de los consumidores de hoy en día que necesitan el lujo en sus vidas pero sin arruinarse y así poder llegar a fin de mes.

 La recesión ha nublado toda expectativa de volver a tiempos mejores y, por eso, el consumo se ha desplomado. La crisis ha cambiado la mentalidad del consumidor y este nuevo perfil ahorrador es el de un ciudadano que “mira por el dinero”, que no gasta alegremente como antes, y que valora mucho el servicio dado y el ahorro de su bolsillo.

Si bien una de mis aficiones es la creación de neologismos, lo importante para que un nuevo concepto trascienda y pueda cobrar protagonismo es su identificación con un hecho de relevancia en la sociedad.

El último ha sido “Lowxury“.

Así, la fusión de dos términos extremos low cost y luxury han convergido en esta nueva corriente. Dos palabras antónimas a simple vista, pero que casan a la perfección.

PERO ¿QUÉ ES LOWLUXY?

De una forma fácil de definir es: PRODUCTOS DE CALIDAD Y DISEÑO A UN PRECIO “ASEQUIBLE”. Ésta es la nueva estrategia que están asumiendo muchas marcas.

Creo que es evidente que cada vez más frecuente la aparición de señales que indican un retraimiento en los vínculos emocionales que el lujo tradicional tenía hasta ahora y que aquellas marcas que consigan ofrecer los mismos valores de manera accesible (no sólo la variable precio es importante) para un público más amplio tienen un magnífico panorama ante ellos.

THE EXPERIENCE.

En el caso de Lowxury se persigue, además de esa primera acepción, una segunda que tiene que ver con la experiencia de marca. La relación vivencial desde la perspectiva del usuario. Tener la opción de disfrutar determinadas experiencias que no tienen por qué resultar caras, inaccesibles, exclusivistas, apegadas a una rancia tradición. Conseguir que estos aspectos del lujo se conviertan en asumibles para una mayor cantidad de consumidores.

Y como creo que la mejor forma de explicarlo es con el ejemplo, aquí propongo algunos que permiten comprender el concepto, ampliando las fronteras del lujo tradicional, llevándolas a las sensaciones, sentimientos y pertenencia a un grupo tan presente en sus valores clásicos, aunque seguro que muchos ya han escuchado hablar de ellos.

El lujo asequible gusta, funciona, genera negocio. Grandes marcas como Marc Jacobs sacó en 2009 una segunda marca con complementos más asequibles, Don’t miss the Marc. Custo Barcelona hizo lo mismo en la Semana de la Moda de NY de Septiembre de 2010 lanzando una línea de ropa a la que bautizaron como “lowxury”.

collagemarcas

 

Otro claro ejemplo es el de la firma Jimmy Choo, destinada a las mujeres más fashion, que ha cambiado por completo su estrategia y público objetivo con la crisis aliándose con la firma sueca H&M. Desde Noviembre 2010, todas las que estén dispuestas a hacerse con una auténtica pieza de coleccionista a un precio más que asequible podrá hacerlo en las tiendas H&M debido a que sus codiciados zapatos y bolsos llegarán a 200 establecimientos de todo el mundo. Tanto los complementos como la ropa de la diseñadora Tamara Mellon —fundadora y presidenta de Jimmy Choo— llenarán de glamour estos establecimientos con sus taconazos, brillos, estampas de cebra…lujo asequible a disposición del gran público para unos fabricantes que no pasan por momentos muy buenos.

Esta tendencia, sin embargo, no se asocia sólo a productos de lujo si no a cualquier bien de consumo, como pueden ser las cápsulas de café Nespresso. La gente sigue buscando calidad, pero a otro precio. Ahora, y más que nunca, el dinero importa. Además, en una situación así, la ostentación no está bien vista. Lucir no es políticamente correcto.

El experto en marketing Juan José Peso-Viñals ­—­Presidente de Daemon Quest, la firma que fabrica soluciones de marketing para empresas— ha detectado que, con la crisis, el consumidor se está replanteando sus prioridades y se  un tipo de producto de prestigio a bajo coste. “Hay que romper barreras mentales”.

Muchos apuntan a que es una tendencia segura, acertada. Para las marcas de alta gama, con un nicho de mercado muy concreto, les permite llegar a un público objetivo y así ampliar su rotación. Pero no todo son buenas críticas hacia esta apuesta. Algunos la califican de “mortífera” si no se sabe ejecutar bien, otros consideran que son sólo productos de diseño y no lujo lo que se comercializa y algunos se aventuran a pensar que es una estrategia para encubrir el bajo coste y su desprestigio. El debate está servido.

 

Espero les haya agradado este artículo y espero sus comentarios.

No olviden compartirlo. Saludos.

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Un comentario en “THE LOW LOW LOWXURY

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